ROLLITO DE PRIMAVERA
Marzo 24th, 2009 by Boton de oro
1- Rollo primavera.
Una vez más la primavera hace acto de presencia en los pétalos de almendro, en la piel de las muchachas y en mi creciente colección de alergias.
Una vez más me arranco las sábanas entre sueños y despierto en un aparente intento de dejar preñada a la almohada. Una vez más me falta otra piel, otra mirada, otro sudor que comparar con los míos. Alguien con quien hablar en la cola del cine, por el móvil o por teléfono, porque estoy hasta los huevos de tanto chat.
Cierro puertas y ventanas para enchufarme alguna película ñoña y me pongo a llorar como una quinceañera. Me chuto dosis absurdas de cantautores en vena o me siento a escribir obsesivamente. No olvidemos que TODOS los chicos meetic somos escritores, artistas o poetas. Lo dice en nuestro perfil. A las titis les molan esos rollos y además, así se pilla cacho fijo. Esta mañana, por ejemplo, antes de salir a la tienda, escribí un haiku que decía:
“Compra condones,
maquinillas de afeitar
y seis cervezas.”
Hago lo posible por evitar ciertas esquinas que amenazan con encuentros casuales no deseados. Hay números tabú en la agenda de mi móvil, que en su momento marqué con fruición. Demasiadas canciones que es mejor no volver a escuchar. Demasiados perfumes traicioneros. Demasiados recuerdos que se fundieron en una maraña de terrazas soleadas al primer hervor del verano. Mi jardín de flores de un día se ha secado por completo, y no me quedan más que recuerdos.
Es lo que tienen los rollos de primavera.
2- Buffet libre.
Ayer me encontré con ORQUÍDEA79 en el andén de la estación. Llevaba a su hijo de la mano. Más guapa que la última vez que nos vimos. Menos guapa que la penúltima vez, sin embargo. Con el mismo jersey amarillo limón que levanté a dos manos por encima de su cabeza en la oscuridad de un pasillo para descubrir que no llevaba nada por debajo y que de buena gana habría vuelto a levantar cuantas veces fuese necesario.
La segunda cita fue fatal. Demasiados recuerdos enturbiaban el aire como para atreverse a vivir el presente. Éramos dos toros resabiados que habían aprendido a esperar lo peor. Almas gemelas en el chat, perfectos desconocidos en la vida real. Aquella noche no llegamos juntos ni a la puerta del metro, y yo terminé ahogando mi frustración en un restaurante de comida china.
Terminé henchido de arroz frito y glutamato monosódico, sudando efluvios asiáticos y añorando la piel que el destino me había negado Y es que el amor es como la comida china. Después de disfrutarla a dos carrillos, tardas un buen rato en eliminarla de tu sistema y hasta que no lo logras, no puedes dormir bien. Lo peor es que uno nunca aprende, y a la que ve un buffet libre se lanza a por todas.
3- Postre.
Y ayer, tras una semana horrible y otra inservible corbata regalo del día del padre separado mileurista y en paro, me di de morros con ORQUÍDEA79 en el andén de la estación.
Le pregunté estúpidamente si ese de ahí era su hijo: me respondió estúpidamente que sí. le pregunté estúpidamente cómo estaba: me respondió estúpidamente que bien. Le dije estúpidamente que deberíamos quedar para tomar un estúpido café: Ella sonríó sin decier nada….
Y cometí la estupidez de subirme al tren equivocado..
Y quedé como un estúpido.
4- Café
La camarera me miró desde su imponente metro cuarenta y me dijo:
-Buffé ocho Eulos. Bebida apalte. ¿Quieles lollo?
-Sí, pero no contigo.- fue lo único que atiné a responder.
-¿Peldón?
-No, que no quiero rollo. Gracias.
Media hora después, salí de ahí sintiéndome como el Hindenburg momentos antes de pasar a la historia.
5- Gracias por su visita.
Esa noche dormí poco y muy mal. Respiración agitada, sudor agridulce, hinchazón progresiva, extrañas fosforescencias. Y en lugar de levantarme un rato y abrir la ventana, me quedé en la cama hasta que se hizo de día, batallando con las sábanas en solitario sin tener nada mejor que hacer. Maldito el día en que dejé de fumar.
Un encuentro afortunado me había vendido la ilusión de la felicidad, pero esa sensación se había evaporado al encuentro siguiente. Ahora estaba insatisfecho, solitario, caliente y en urgente necesidad de tomarme un Alka Seltzer.
Se avecinan días de salir de casa para buscar amor como quien busca trabajo. Días de encerrarse a llorar como una quinceañera mirando películas ñoñas. Días de chutarme absurdas dosis de cantautores en vena o de sentarme a escribir con la esperanza de pillar cacho. Al fin y al cabo, si escribes bien chateas mejor, pero por alguna razón, estoy empezando a hartarme de chatear. ¿Porqué? ¿Será la primavera? ¿ Las flores de almendro quizás? ¿La piel de las muchachas? ¿O mi colección de alergias?
Yo creo que es el glutamato.
Aunque podría ser algo más.
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Mayo 6th, 2009 at 6:47 pm
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