Septiembre 26th, 2009 by Silvia Glamour
Adan y Eva se conocieron una noche en un restaurante vegetariano llamado Jardín del Edén. El amor nació al instante, y en poco tiempo se fueron a vivir juntos a un piso okupa en la calle Paraíso número 5. Vivían felices con lo poco que tenían, y para disfrutar plenamente de su amor no les hacían falta más que sus pareos teñidos de colores, su flauta, su perrucho y sus largas rastas. Ni siquiera tenían móvil, ni un ordenador en casa, ya que el gran Jefe Okupa era contrario a la tecnología y, sobre todo, a internet.
Un día Eva fue a pasear a su perro al parque del barrio, donde crecía un gran árbol conocido por sus vecinos hippies como el árbol del Buen y el Mal rollito. Mientras el perro olisqueaba el culo de otros perros, Eva se fijó en una mujer alta y elegante vestida con un glamouroso abrigo de piel de serpiente. Fascinada por su look, Eva se acercó y la oyó hablando por un precioso chisme de fascinante diseño. Read the rest of this entry »
Septiembre 1st, 2009 by Silvia Glamour

Para no hacerse ilusiones empezó a imaginarse a Monica73 bajita, gordita y fea. Cuanto más fea, mejor, porque eso le evitaría una decepción que podría provocar una situación incómoda. Aún quedaban días, tenía tiempo de sobras para construir una imagen poco atractiva, para concentrar en ella toda la frustración y la negatividad, ponerse en el peor de los casos posible, y asegurarse así que la sorpresa sólo sería a mejor.
Tanto se concentró en la imagen que ésta empezó a aparecérsele en momentos inesperados, cuando no la había convocado. Y además empezó a hablarle. Al principio todo eran reproches. Y es que además de fea, la imagen de Mónica73 era insoportable. Pronto se convirtió en una presencia constante y molesta. No había forma de esquivarla. Ella siempre le encontraba, y, encima, al ser imaginaria e incorpórea, podía atravesar paredes y hasta aparecer en dos sitios diferentes a la vez. Y seguir discutiendo, porque, eso sí, no hacía más que discutir con él.
El acoso duró casi dos semanas. Después cedieron las hostilidades. Se habían acostumbrado uno al otro y las discusiones pasaron a ser charlas casi amigables. Él le contaba las cosas que le preocupaban. Ella, al ser una imagen, no tenía de qué preocuparse, pero le escuchaba con paciencia y con cariño. Read the rest of this entry »